miércoles, 29 de julio de 2009

Me gustó su cuerpo, sus ojos su cara, su pequeña barba de tres días. Llevaba una deliciosa sonrisa en la boca. Muy dulce, pícara, sensual. Movía su cuerpo al ritmo de la música y haciendo un movimiento extraño pero divertido con las manos. Intentaba imitarle en vano mientras le decía que me era imposible, era demasiado patosa para seguirle. Él seguía sonriendo.
Su voz era como él, dejándote sin palabras con apenas un suspiro, hablaba a mi oreja como cualquier que estaba allí si quería oír algo. Pero hablaba demasiado lento, arrastrando las palabras, dejando que el aire de su boca se incrustara en mi piel y sin motivos aparentes el deseo, de saber a que sabía esa boca, recorría todo el cuerpo como una buena dosis de el pequeño vaso que acababa de tomar.Me fui sin decirte adiós y ahora me doy cuenta que ni siquiera te pregunté tu nombre y puede que nunca más nos volvamos a ver.Era un poco de heroína por no sentir tú cuerpo cerca, una heroína que no tenía el mismo olor, pero quizás si el mismo escalofrío.
No te pido que te acuerdes de mi nombrepero al menos acuérdate de mi cara.

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